Reguladores de energía, protección de la red eléctrica

Los reguladores de energía desempeñan un papel indispensable para lograr una ciberseguridad efectiva en el sector energético. Además, son pieza clave en los esfuerzos de diversas agencias enfocadas en brindar la tranquilidad a los usuarios. Principalmente, de poder trabajar sin problema, confiando en la estabilidad del voltaje y en que no exista un corte abrupto de electricidad.

Importancia de los reguladores de energía en la política internacional

Al trabajar en colaboración con las empresas de servicios públicos, los funcionarios gubernamentales y demás dependencias; aseguran que los reguladores de energía son actores necesarios para garantizar que se desarrollen las políticas de seguridad cibernética y que se establezcan los procesos y tecnologías apropiados para proteger la red eléctrica.

Si bien la cibernética es un campo relativamente nuevo en energía y regulación; el papel de los reguladores en la cibernética comparte muchas similitudes con sus otras responsabilidades principales.

Los reguladores de energía deben evaluar las inversiones de las empresas de servicios públicos en cibernética para garantizar que los consumidores paguen una tarifa justa y asequible. Tal como lo hacen con las decisiones sobre la construcción de nuevas líneas de transmisión o subestaciones. Los reguladores también aseguran que el servicio de electricidad y la red en sí sean confiables. Además, de buscar que las empresas de servicios públicos estén preparadas para eventos severos.

¿Por qué estos aparatos ayudan en ciberseguridad?

Los reguladores de energía no tienen la tarea de construir una defensa cibernética como tal. Sin embargo, ayuda a fortalecer los sistemas o capacitar al personal sobre las mejores prácticas de seguridad. Estos son responsables de ayudar a las empresas de servicios públicos a establecer metas en línea con los objetivos de las políticas y evaluar periódicamente el desempeño de las empresas de servicios públicos.

Sin reguladores a bordo, es poco probable que los países puedan desarrollar las políticas de seguridad cibernética correctas o establecer los procesos y tecnologías apropiados para proteger la red eléctrica.